Es el nuevo concepto y restaurante en el que queremos repetir sin parar. No esperábamos menos viniendo de quien viene, el artífice de los «greatest hits» Ronda 14 y Cilindro, Mario Céspedes, que junto a Conchi, su mujer, practica esa explosiva mezcla entre lo nikkei, lo chifa, lo criollo, lo asturiano y, ahora, la vertiente más casual y callejera de todo ello.

Apura es una sanguchería «pija», un divertidísmo espacio en el que comer con las manos la mayor parte de su carta. Es esa mezcla que nos chifla entre el tapeo español y el piqueo peruano. Es ya y seguirá siendo un éxito, como todo lo que este tándem toca con mano certera.Barra, mesa corrida, algunas mesas bajas y una terraza cubierta conforman el espacio. No es grande, tampoco pequeño, pero conviene reservar. No obstante, no deja de ser una taberna. Internacional, pero taberna al fin y al cabo, así que no es difícil acodarse en la barra y esperar a que haya algún hueco. Suele ser rápido y el horario ininterrumpido de cocina hasta medianoche, desde mediodía, también ayuda.

Cambiamos el vermú por el pisco durante esa espera. Su «pisco sour» es tan refrescante como peligroso porque se bebe solo. Nos cuenta Mario que la coctelería aquí pretende ser uno de los fuertes. Poco a poco.

En la carta, platillos callejeros y gamberros en versiones más refinadas, con cuidada técnica, producto y, por supuesto, elaboraciones cien por cien artesanales. La fusión está presente en todos. Para muestra, el jugoso brioche de carrillera ibérica, sésamo y hierbabuena; el rollito de oreja y chile; un excepcional steak tartar con ají limo y cilantro; o el sándwich de chicharrón de cerdo con camote frito y salsa criolla.Las hamburguesas tienen su propio apartado, con buena carne de ternera asturiana en opciones como la de cebolla, ají y tortilla de picadillo de chorizo tan tradicional en la región.Un listado de buenos vinos, muchos por copas, completa una velada que se ambienta con animada música de la que invita a seguir brindando con cócteles e, incluso, ponerse en pie en la barra para arrancar la madrugada. En días de partidos de fútbol señalados ponen pantalla, así que tú eliges: comida casual con tu jefe, afterwork o cena de viernes de las que prometen marcha después. Apura es para ir todo el rato… y repetir.

 


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